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Fotografiar lo invisible con la agencia Magnum

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Título: Fotografiar lo invisible con la agencia Magnum

Autor(es): Bernard Rappaz

Año: 2023

Ciudad: Ginebra

Idioma(s): inglés

El mes pasado, en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra, los dos primeros fotógrafos que participaron en esta aventura acudieron a presentar su trabajo. Este coloquio nos permitió descubrir dos enfoques muy diferentes, pero también poner de relieve la especificidad de la fotografía como medio en el ámbito de la investigación.

Ponentes del evento «Watching Me, Watching You» en el Museo Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Foto: Laura García. Mesa redonda en el evento «Watching Me, Watching You» en el Museo Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

La vigilancia digital, omnipresente, se cuela en cada rincón de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, resulta difícil tomar conciencia de ella. Aparte de las cámaras que ahora cubren el espacio urbano, la implementación de estas tecnologías es difícil de percibir. A menudo virtuales, estas herramientas crean una sombra digital invisible y silenciosa a nuestro alrededor. Para arrojar luz sobre esta realidad, el Edgelands Institute combina la investigación académica con la participación comunitaria, el arte y el trabajo de los fotógrafos de la reconocida agencia Magnum. En las diversas ciudades laboratorio donde Edgelands lleva a cabo estas observaciones, los fotógrafos de Magnum acuden a una «residencia» de diez días para aportar su visión personal sobre la percepción de la seguridad digital. Ayudan a crear perspectivas visuales que proporcionan nuevos puntos de partida y de debate para enriquecer la investigación. Cada uno de estos fotógrafos aporta una forma diferente de mirar y pensar sobre el tema. La fotografía se convierte así en reveladora de una realidad que con demasiada frecuencia es invisible.

El mes pasado, en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra, los dos primeros fotógrafos que participaron en esta aventura acudieron a presentar su trabajo: Peter van Atgmael, que cubrió Medellín (Colombia) la pasada primavera, y Thomas Dworzak, que recientemente trabajó en Ginebra. Este coloquio nos permitió descubrir dos enfoques muy diferentes, pero también poner de relieve la especificidad del medio fotográfico en la investigación llevada a cabo por Edgelands. En primer lugar, se señaló que la fotografía documental es un proceso artístico por derecho propio. Como tal, revela aspectos ocultos de nuestro entorno, en este caso, el sistema de vigilancia digital. Saca a la luz las tensiones entre la tecnología de vigilancia y la privacidad.

Mediante el encuadre, la composición y el procesamiento de imágenes, los fotógrafos crean imágenes impactantes que ponen de manifiesto los retos que plantea la vigilancia digital. Al jugar con la perspectiva, el color, la textura y el contraste, resaltan el impacto visual que estas tecnologías de vigilancia tienen en nuestro entorno urbano. Al mismo tiempo, la fotografía es una herramienta para la reflexión filosófica sobre nuestra relación entre la tecnología y la privacidad. Los fotógrafos nos hacen prestar atención a las implicaciones éticas de la vigilancia digital y a cómo esta puede amenazar nuestra privacidad y nuestras libertades. Al fotografiar las herramientas de la vigilancia digital, así como los rastros digitales que dejamos, nos invitan a reflexionar sobre los límites de la vigilancia en una sociedad libre y democrática.

En el evento celebrado en el Museo Internacional de la Cruz Roja, Peter van Atgmael habló sobre su trabajo en Medellín, una ciudad con una larga historia de violencia relacionada con las drogas. En esta metrópolis, no solo la policía, sino también los propios cárteles han establecido un sistema de vigilancia muy potente. Sin embargo, las generaciones más jóvenes también están utilizando estas tecnologías para moverse por el espacio urbano de forma más segura, creando aplicaciones que les ayudan a identificar las zonas más seguras. Así pues, la tecnología y la vigilancia funcionan de muchas maneras, mostrando aspectos tanto positivos como negativos: la policía, los cárteles y los jóvenes utilizan la tecnología para sus propios fines. La vigilancia es una herramienta de control, pero en manos de la juventud de Medellín permite el surgimiento de una comunidad y sirve de vínculo entre los barrios.

Peter van Atgmael en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra

En su obra, Peter ha documentado tanto la vigilancia formal como la informal. Formal, porque la red de cámaras de seguridad, tanto estatales como privadas, cubre prácticamente cada centímetro de la ciudad. En las fotografías de van Atgmael, hileras de pantallas se alinean a lo largo de las calles de la ciudad. La selección de la ubicación de las cámaras indica una jerarquía de seguridad que se corresponde con la demografía de la ciudad: capturas de pantalla de detenciones, fotografías de patrullas policiales e imágenes repetidas de las cámaras. La vigilancia informal, por otro lado, se encuentra en los barrios controlados por las bandas: niños que actúan como vigías para los diversos clanes que dominan el mercado de la droga y el mercado negro.

Peter van Atgmael en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra


Al referirse a estos tres círculos de vigilancia, Peter Van Atgmael, a pesar de estar acostumbrado a las zonas de guerra de Irak y Afganistán, afirma que «nunca ha estado en un lugar donde se haya sentido tan constantemente vigilado como en Medellín». Las diferentes capas de vigilancia —la tecnológica, la de las bandas, la de las fuerzas del orden y la de los ciudadanos de a pie— conforman una vigilancia omnipresente. Cada uno de estos actores, ya sean privados o públicos, afirma, de una manera muy interesante, que estos dispositivos permiten una mayor seguridad. Al final, las fotografías ilustran a la perfección las preguntas que plantea Edgelands: ¿quién vigila a quién y según qué reglas? ¿Quién gestiona estos datos y cómo se utilizan?

Peter van Atgmael en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra

El enfoque de Thomas Dworzak en Ginebra es muy diferente. Menos colorida, menos exótica, la realidad de Ginebra no facilita la tarea de documentar los retos de la seguridad y la inseguridad digitales en esta ciudad donde, al parecer, la ciberdelincuencia no ocupa los titulares ni preocupa a mucha gente. Thomas optó precisamente por presentar primero una escena «de postal». De forma muy literal, muestra la ciudad al final del lago como un remanso de paz donde nada perturba la aparente calma. Se muestran todos los clichés de la ciudad, desde el pasado hasta el presente, desde la meca cultural europea hasta la ciudad global de hoy, sede de las Naciones Unidas en Europa y de multitud de organizaciones internacionales.

Thomas Dworzak en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra

En un segundo paso, Thomas introduce el concepto de «huella digital», esas sombras digitales que están transformando poco a poco esta Ginebra de postal. Al optar por seguir la vida cotidiana de varios ginebrinos, describe cada uno de los rastros digitales de estos ciudadanos que se enfrentan a una vigilancia digital en todo momento. Una demostración imparable de la revolución tecnológica que se está infiltrando en todas nuestras acciones, desde las cámaras de vigilancia en el transporte público hasta el uso de las redes sociales, desde la interacción informática con nuestras instituciones hasta nuestras compras en la web.

Thomas Dworzak en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra

Por último, con la ayuda de los colaboradores de Edgelands, Thomas buscó en Internet los lugares donde se almacenaban los datos digitales que los habitantes de Ginebra habían dejado aquí y allá. Primero llamando a los propietarios de las cámaras de vigilancia (¡sin mucho éxito!) y luego llevando a cabo una investigación en la red para identificar con mayor o menor certeza el almacenamiento de estos datos en la nube y localizar servidores en Suiza, Irlanda, Alemania o cualquier otro lugar. Con capturas de pantalla, concluye su proyecto fotográfico mostrando naves industriales donde ahora se almacenan nuestros datos digitales. Como broche final, hizo fotografiar estos hangares y los envió en forma de... postales a los ginebrinos que participaron en su encuesta sobre la «huella digital»: mirad, parece decir, ¡dónde se almacena vuestro doble digital!

Thomas Dworzak en el Museo Internacional de la Cruz Roja de Ginebra

Por último, la investigación fotográfica de Thomas Dworzak pone de relieve de manera espectacular la implantación discreta y silenciosa de la «sociedad de la vigilancia» en Ginebra y, sobre todo, la falta de transparencia en la recopilación y el almacenamiento de nuestros datos digitales que se recogen a diario. Estas observaciones son esenciales para generar un debate ciudadano sobre lo que está en juego con la implantación de estas tecnologías tan cruciales para nuestro futuro.

Como ha demostrado esta exposición sobre los primeros trabajos de Magnum, la fotografía es claramente un medio artístico para sensibilizar al público sobre cuestiones relacionadas con la vigilancia digital y la privacidad. Al documentar los efectos de estas tecnologías en nuestro entorno urbano, estas imágenes contribuyen a suscitar debates públicos sobre la ética de la vigilancia digital y sobre cómo podemos utilizar la tecnología para mejorar nuestras vidas sin sacrificar nuestra privacidad y libertad.